Se plantea la hipótesis de que existen numerosos "testaferros" de delincuentes vinculados a gobiernos, tanto de la época de la dictadura como de la democracia.
Se sugiere que estos individuos, que no siempre estuvieron en la primera línea de poder, habrían acumulado grandes fortunas a través de actividades ilícitas.
Se menciona la posibilidad de que estas redes de corrupción operen a diferentes niveles, involucrando tanto a figuras de alto poder como a personas de menor rango.