La percepción animal ante desastres naturales es un fenómeno asombroso. Perros, gatos e incluso animales más simples como gallinas, pueden detectar movimientos sísmicos o tsunamis horas antes de que ocurran, guiados por un instinto de conservación que los humanos a menudo perdemos.
Mientras los perros rescatistas, entrenados para detectar vida humana bajo escombros, son cruciales, las mascotas también juegan un rol. Perros que se quedan junto a sus dueños en zonas de desastre, o gatos que huyen buscando altura, son indicios de peligro inminente. Su capacidad olfativa, millones de veces más fina que la humana, les permite percibir lo imperceptible para nosotros.
El Dr. Romero destaca que, aunque los animales no racionalizan estos eventos como los humanos, su instinto les permite reaccionar a tiempo. Un ejemplo conmovedor es el rescate de animales de compañía, que demuestra que para los rescatistas, cada vida salvada es un triunfo, independientemente de su especie.