El gobierno se encuentra en una situación de "encerrona" debido a la presión judicial y la posible salida de Manuel Adorni de su cargo como jefe de gabinete. La situación se agrava ante la posibilidad de una moción de interpelación en el Senado, que podría haber sido aprobada con votos de distintos bloques.
El clima en el gabinete es de alivio ante la inminente salida de Adorni, lo que podría oxigenar la gestión gubernamental. Se menciona la llegada de un nuevo equipo de comunicación con experiencia en economía y política, que buscará una dinámica comunicacional diferente.
Se analiza la figura de Adorni como vocero, destacando su rol en ofensiva, y se cuestiona su posible cambio de comportamiento en el último año. La posibilidad de una corrupción infantil también se menciona en relación a su posible salida.