Los recientes terremotos en Venezuela, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron en una zona geológicamente activa donde colindan las placas tectónicas de Sudamérica y el Caribe. El epicentro se localizó cerca de Yumare, en el estado Yaracuy, una región con historial sísmico, incluyendo un terremoto de magnitud 6,6 en 1967.
La construcción en suelos no firmes y la proximidad a fallas geológicas, como la que recorre Venezuela de oriente a occidente, exacerbaron los daños. En La Guaira, construida en los linderos de montañas, las edificaciones se desmoronaron. Los suelos de estas regiones, menos firmes, no resistieron la sacudida, provocando el colapso de edificios residenciales en Caracas, Valencia y La Guaira.