La geógrafa venezolana Bárbara expresa la profunda impotencia y dolor que siente ante la tragedia de los sismos en su país, especialmente al estar fuera de Venezuela y conocer la magnitud del desastre.
Recuerda el deslave de Vargas en 1999, evento que también dejó al descubierto la vulnerabilidad de las construcciones y la falta de aplicación de conocimientos especializados en sismicidad a lo largo de los años.