La Guaira, anteriormente conocida como Vargas, sufrió una tragedia natural en 1999 a causa de un deslave provocado por intensas lluvias, dejando un saldo de entre 10.000 y 30.000 muertos. Esta tragedia, distinta a la actual por terremoto, evidencia la vulnerabilidad de la zona.
La infraestructura en Venezuela no está preparada para terremotos, siendo la última gran sacudida en 1967. La combinación de la falta de preparación sísmica y la recurrencia de desastres naturales agrava la situación del país.