Los vecinos de Graciela, la mujer de 54 años presuntamente asesinada por su hijo, se mostraron conmocionados y desconcertados ante el hecho. Rafael, un vecino que conocía a la familia desde hace más de 40 años, describió a Graciela como una persona trabajadora y amable, y a su hijo Nacho como un "excelente muchacho" que colaboraba con los vecinos y estaba estudiando.
Los vecinos coinciden en que nunca habían notado problemas ni discusiones que llamaran la atención. Desconocen los motivos que llevaron a Nacho a cometer el crimen y sospechan de un posible problema mental, aunque no son médicos y no tienen fundamento para afirmarlo. La noticia de que Graciela era abogada y que su hijo trabajaba y estudiaba, sumado a su comportamiento normal en el barrio, aumenta la sorpresa y la incredulidad ante el hecho.