Se reflexiona sobre la importancia del tiempo, no solo en términos de recursos materiales sino como el factor determinante en la vida y en situaciones de crisis, como la que atraviesa Venezuela.
Se destaca que, ante tragedias naturales, los recursos y la maquinaria a menudo resultan insuficientes, subrayando la necesidad de la solidaridad entre pueblos y la urgencia de actuar contra reloj para salvar vidas.
La falta de tiempo se presenta como un elemento crucial en la esperanza de vida de los damnificados bajo los escombros, y se enfatiza que la solidaridad, aunque vital, también requiere de una logística eficiente para ser efectiva.