Se argumenta que el gobierno podría estar fortalecido para afrontar la posible salida de Adorni, a pesar de ser considerada una "catástrofe política".
Se menciona que la permanencia de Adorni se debería a un capricho del presidente y su hermana, y que Bullrich pidió una semana para que el gobierno tome una decisión.
Se debate si la situación de Adorni es un capricho o complicidad, pero se coincide en que es la peor crisis para el gobierno.