Se cuestiona si la postura del PRO y el radicalismo ante el caso Adorni es una especulación basada en encuestas o una genuina preocupación por el rumbo del país.
Se argumenta que los aliados del gobierno, a pesar de los "destratos", desean que la gestión avance y no quieren poner palos en la rueda.
Se plantea que estos aliados podrían estar comunicando al presidente que Adorni le está haciendo daño al gobierno, y que deberían considerarlo para el cargo.