Se relata un episodio dramático vivido por el entrenador noruego, Tal Solbakken, quien sufrió un ataque al corazón durante un entrenamiento en marzo de 2001. Estuvo clínicamente muerto durante siete minutos antes de ser reanimado.
Tras superar el incidente, a Solbakken le detectaron un defecto cardíaco y le recomendaron dejar el fútbol. Sin embargo, inició su carrera como entrenador, logrando recuperarse y continuar su pasión por el deporte.