Quique Domínguez, primer entrenador de Lionel Messi, relata cómo, a pesar de su talento innato, él intentaba darle indicaciones para protegerlo de rivales agresivos. Sin embargo, reconoce que el juego de Messi era tan natural y excepcional que las correcciones eran mínimas.
Domínguez compara a Messi con genios de otras disciplinas como Beethoven o un pintor, afirmando que su talento es innato y mágico. Destaca la humildad y la sencillez de Messi, virtudes que lo definen tanto dentro como fuera de la cancha.