Se analiza el bautismo de Jesús, quien, a pesar de no tener pecados, se bautizó por obediencia a Dios y para identificarse con la condición pecadora de la humanidad. Se reitera que el bautismo de la Gran Comisión, ordenado por Cristo, es el que está vigente hoy.
Se explica que las personas bautizadas con el rito de Juan después de Pentecostés debieron rebautizarse según la Gran Comisión. Se enfatiza la importancia de este bautismo para la salvación, el perdón de pecados y la comunión con Dios y la Trinidad.