Las pericias en la escena del crimen revelan detalles sobre el pozo donde fue enterrado el cuerpo de Graciela. El pozo, ubicado al lado de la pileta de la casa, presenta una profundidad mayor a su diámetro, lo que sugiere que el cuerpo tuvo que ser doblado para poder ser colocado en su interior.
Los investigadores consideran que las características del pozo son determinantes para el análisis criminológico. La forma en que fue enterrada la víctima, junto con la bolsa de consorcio utilizada, indica que hubo un tiempo de planificación y ejecución del acto. La profundidad y el diámetro del pozo plantean interrogantes sobre la logística del entierro y el estado mental del perpetrador.