El debate se centró en la caracterización del régimen venezolano y su gestión. Se señaló que, a pesar de los cambios superficiales, el socialismo del siglo XXI ha dejado al país en una situación de desastre, con una gestión ineficiente y corrupción.
Se comparó el modelo venezolano con el de China, destacando que este último, a pesar de ser comunista, ha demostrado ser exitoso y un actor de poder a nivel mundial, a diferencia de Venezuela, que sufre un "desastre" prolongado independientemente de su sistema político.
Se cuestionó la efectividad de las Fuerzas Armadas Bolivarianas en la respuesta a la emergencia, y se criticó la falta de ayuda efectiva y la priorización de intereses económicos, como la venta de petróleo, sobre el bienestar de la población.