Se describen las difíciles condiciones de los rescates en Venezuela tras los terremotos, destacando la precariedad, la falta de iluminación y señal telefónica, y la escasez de equipos especializados.
Los bomberos y voluntarios trabajaron durante horas con linternas y sin elementos tecnológicos para detectar vida bajo los escombros, basándose en el silencio y la escucha de gritos. Se menciona la falta de maquinaria pesada para remover grandes bloques de escombros.
Se reporta que ocho hospitales fueron afectados, requiriendo evacuación de pacientes. La situación sanitaria se agrava por la ausencia de un Estado que provea ayuda, recayendo la respuesta en la organización comunitaria y voluntaria.