Se aprobó el "super RIGI" (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), que otorga beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por 30 años. Se critica la medida por considerarla una improvisación que perjudica a empresas nacionales y prioriza a las grandes inversiones, incluso por sobre las necesidades básicas de la población.
Se ejemplifica el impacto negativo del RIGI con el caso de una fábrica de galpones industriales que, si bien se beneficiaba de subsidios, ahora vería afectado su negocio por las nuevas regulaciones. Se cuestiona la priorización de las "inversiones" sobre las necesidades de la "casta" y la población.