Se generó un debate sobre los hábitos de Manuel Adorni y su posible comparación con figuras del kirchnerismo, como Máximo Kirchner, en relación al uso de su tiempo y recursos. Se mencionó que Adorni, antes de ser vocero, habría tenido un cargo que implicaba la creación de puestos de trabajo y se trajo a colación su supuesta afición por los videojuegos, similar a lo que se le criticaba a otros funcionarios.
Los panelistas ironizaron sobre la posibilidad de que Adorni, al igual que otros, haya "jugado a la Play" y se cuestionó el origen de los fondos para sus compras, sugiriendo un posible despilfarro o uso indebido de recursos. Se hizo hincapié en la hipocresía de quienes critican la corrupción y terminan replicando las mismas prácticas.