La estructura hospitalaria de Venezuela se ve desbordada ante la magnitud de la catástrofe provocada por el terremoto. La falta de médicos, insumos y la preexistente crisis sanitaria en el país agravan la situación de emergencia.
A pesar de contar con infraestructura, la cantidad de heridos y personas que requieren asistencia supera la capacidad del sistema de salud. La emigración de médicos venezolanos y cubanos ha mermado el personal de salud, dejando al país en una situación de vulnerabilidad extrema ante desastres de esta índole.