La crisis en Venezuela tras el terremoto se agrava con escenarios de seguridad y sanitarios preocupantes. Se reportan saqueos y un corte en el suministro de agua, lo que genera un riesgo sanitario adicional en un sistema de salud ya colapsado. La militarización de la zona de La Guaira busca controlar la situación de anarquía.
La falta de servicios básicos como el agua potable y la imposibilidad de mantener la higiene incrementan la vulnerabilidad de la población. Las patologías postraumáticas y la falta de recursos sanitarios son una preocupación creciente. La diferencia entre las cifras de desaparecidos reportadas por plataformas ciudadanas y las oficiales del gobierno venezolano genera dudas sobre la capacidad de respuesta y la transparencia.