Desde el sector de Cristina Kirchner se cree que Axel Kicillof orquestó la filtración de los videos del vestidor de Insaurralde como una operación política. Sin embargo, se argumenta que el escándalo tiene raíces internas de la causa judicial y que la aparición de más videos podría agravar la situación.
Se critica la estrategia de Kicillof de utilizar a periodistas como Gato Silvestre y Navarro para defenderlo mediáticamente, atacando a otros sectores del peronismo. Se compara esta táctica con la de Alberto Fernández, sugiriendo que Kicillof podría repetir errores del pasado.
Se cuestiona si Kicillof realmente representa al peronismo, dado que en el pasado tuvo posturas contrarias a la "década ganada". Se enfatiza que el problema no es ganar elecciones, sino gobernar de manera efectiva, recordando el desenlace de la gestión de Alberto Fernández y la posterior llegada de Milei.