La presión del Congreso sobre Manuel Adorni es innegable, con el Senado a punto de dictaminar para su interpelación. A pesar de que el Ejecutivo tendría tres semanas de plazo, la decisión del PRO y el radicalismo de avanzar en conjunto con la oposición sugiere que el tiempo de Adorni en el cargo está contado.
La estrategia del PRO y el radicalismo de esperar la acción del Senado para luego secundarla en Diputados evidencia la falta de apoyo al Jefe de Gabinete. La inminente votación en el Senado sentaría las bases para una posible censura, dejando a Adorni con un plazo muy limitado.