Una clienta se acerca a Leyva Joyas para tasar y vender un reloj antiguo de su abuela. La pieza, que tiene un valor sentimental importante, es descrita como "antiquísima" y una "pieza muy valiosa" que ya no se fabrica.
La clienta necesita el dinero para realizar refacciones en su casa. El tasador destaca el estado de conservación de la joya y el grabado artesanal que posee, similar a los trofeos de tenis.
Tras la tasación, la clienta se muestra satisfecha y sorprendida por el valor obtenido, lo que le permitirá llevar a cabo las reformas necesarias en su hogar.