Se enfatiza la importancia de pedir la intervención divina, incluso cuando Dios ya sabe de las dificultades. Se cita el ejemplo de Jeremías, quien, a pesar de estar preso y en una situación difícil, debía clamar a Dios para recibir su ayuda, ya que Dios respeta el libre albedrío.
Se anima a la audiencia a pedirle a Dios que intervenga en sus situaciones. Se lee un pedido de Romina por su vida y otro de Hernán por un amigo, destacando el amor y la asociación entre personas para buscar ayuda divina. Se recuerda que, aunque Dios conoce las necesidades, es necesario clamar para que Él actúe.