Se genera una fuerte discusión sobre el respeto a la memoria de los muertos y la memoria de la ESMA. Un participante critica duramente a otro por un comentario considerado desafortunado y carente de vergüenza.
Se acusa a ciertos sectores de vivir de los muertos, de "mear la tumba" y de "hacer guita costilla de los muertos", tildándolos de "hijos de puta hipócritas". La crítica se centra en la supuesta doble vara y la hipocresía de quienes utilizan estos temas para beneficio propio.
Se enfatiza la importancia de respetar la memoria de quienes murieron, incluso sin coincidir con sus ideales, y se cuestiona a quienes priorizan intereses económicos sobre la dignidad de las víctimas.