El ministro de Economía, Caputo, generó controversia al afirmar que los argentinos deben acostumbrarse a que les vaya mal, mientras el gobierno intenta mostrar señales de recuperación económica.
A pesar de las declaraciones optimistas sobre la reducción de precios de la ropa y los autos, los datos de consumo masivo y las estadísticas oficiales del INDEC reflejan caídas consecutivas en las ventas y pérdida de poder adquisitivo.
La brecha entre el discurso oficial y la realidad económica se hace evidente, con un aumento de la pobreza y la indigencia en la ciudad de Buenos Aires, y una generación de empleo genuino insuficiente.