Se proyecta una mejora en la actividad económica, el empleo, los salarios reales y una disminución de la inflación para el segundo trimestre del año.
Se reconoce que el primer trimestre fue difícil y tuvo un impacto en la pobreza, pero se confía en que la tendencia se revertirá y se volverá a la senda de reducción de la pobreza.
Se descarta la idea de que la dolarización sea la solución para prevenir shocks económicos, argumentando que el principal problema es la falta de dólares y un sistema financiero inadecuado, además de la reticencia de la gente a abandonar el peso.