Se acusa a Adorni de ser un "mentiroso serial" y el "primer evasor" del país, argumentando que mintió a la sociedad, al periodismo y a diputados. Se destaca que, como responsable del presupuesto nacional, su accionar es una vergüenza.
Se menciona que el Congreso tiene facultades para la interpelación y que, si bien en el pasado se acusaba de ser "destituyentes" o "golpistas", ahora se coincide en que el Congreso puede tomar decisiones.
Se plantea la duda sobre si la decisión sobre Adorni la toman Javier y Karina Milei o una mesa política más amplia, mencionando la posible exclusión de la presidenta del Senado de las negociaciones.
Se enfatiza la necesidad de cuidar al presidente y que la política tome decisiones y aconseje al mandatario, en lugar de esperar que él asuma toda la responsabilidad.