Se debate el presunto abuso de poder de Manuel Adorni al utilizar las tarjetas de crédito de sus subordinados para realizar compras personales. Se considera un acto poco ético y moralmente cuestionable, ya que los funcionarios de menor rango podrían sentirse presionados a acceder a estas solicitudes.
Se plantea la hipótesis de que Adorni podría haber ofrecido contratos de "ñoqui" a cambio de favores, lo que agravaría la situación.