Dos potentes sismos de 7.2 y 7.5 de magnitud sacudieron Venezuela en la tarde de ayer, dejando un saldo devastador de al menos 164 muertos y más de mil heridos hasta el momento. Las réplicas continúan y la cifra de víctimas fatales podría ascender a 10.000 según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos.
Las ciudades de Caracas, La Guaira (declarada zona de desastre), Trujillo, Carabobo y Aragua son algunas de las más afectadas, con edificios colapsados y escenas de pánico generalizado. El aeropuerto internacional de Maiketía, el principal del país, se encuentra cerrado por daños estructurales. Equipos de emergencia y rescatistas de todo el mundo trabajan intensamente en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
Diversos países como Estados Unidos, Francia, España, Italia, Argentina y México, entre otros, han ofrecido ayuda humanitaria y equipos de rescate. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su solidaridad y aseguró que su país está listo para asistir a Venezuela. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, activó el estado mayor de contingencia y declaró emergencia nacional.
La comunidad internacional ha reaccionado conmovida ante la tragedia. El canciller de Italia, Antonio Tajani, solicitó a la Unión Europea activar mecanismos de protección civil para coordinar y financiar la ayuda. Por su parte, la líder opositora María Corina Machado llamó a la unidad y fortaleza del pueblo venezolano.
En contraste, un terremoto de magnitud 6.9 también sacudió el norte de Japón, dejando al menos 5 heridos y provocando la suspensión del tren Bala. La agencia meteorológica japonesa descartó riesgo de tsunami pero advirtió sobre posibles réplicas.