Expertos analizan las causas de la magnitud del daño estructural en ciudades ante terremotos, comparando casos internacionales como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Chile.
Se enfatiza que la magnitud de un sismo no siempre se correlaciona directamente con el daño causado, y que factores como la ingeniería sísmica, las condiciones del sitio (estratos de suelo blando, arenas saturadas) y la antigüedad de las construcciones influyen significativamente en la destructividad.
La tecnología en ingeniería sísmica ha avanzado, pero el diseño tradicional sismoresistente considera que las estructuras pueden dañarse, priorizando la salvaguarda de vidas humanas. Esto implica que un edificio podría sufrir daños pero mantenerse en pie.