Existe preocupación por la información oficial sobre la cifra de muertos y heridos en Venezuela tras el devastador terremoto, ya que se considera que podría ser significativamente mayor.
Se compara la situación con el terremoto de Haití en 2010, que dejó más de 300.000 víctimas, destacando las diferencias en la preparación y la infraestructura de ambos países.
Se señala que Venezuela no está preparada ni en sistemas de salud ni de rescate para afrontar una catástrofe de esta magnitud.