Una clienta acude a Leyva Joyas, con 50 años de trayectoria, para tasar piezas heredadas de su madre y bisabuela. Busca invertirlas y obtener una idea de su valor real.
Se tasan varias piezas: una pulsera entretejida de oro amarillo con cierre lengüeta y cadena de seguridad, que se pagaría por metal; una esclava estilo victoriano con perlas y turquesa; otra esclava estilo americano con diamantes y ojo turco. La clienta expresa su deseo de invertir el dinero obtenido.