El sistema de salud en Venezuela ha experimentado un declive pronunciado en los últimos años, exacerbado por una profunda crisis humanitaria que alcanzó su punto álgido en 2017. La falta de insumos, el deterioro de la infraestructura y la desatención a los recursos públicos han llevado a muchos profesionales de la salud a abandonar el país.
Esta precaria situación del sistema de salud se ve agravada por la falta de personal y la disminución de las capacidades de respuesta ante emergencias. La infraestructura de servicios públicos también presenta un grave deterioro, lo que complica aún más la atención de la tragedia actual.