Un sargento primero de policía en Santa Cruz, con 17 años de servicio, cobra un millón seiscientos mil pesos, pero el alquiler de su vivienda asciende a 600 mil pesos. A esto se suman gastos de alimentación, vestimenta y educación para sus dos hijos, uno de ellos con discapacidad, lo que hace inviable la supervivencia.
La situación es crítica para los efectivos policiales, quienes denuncian que no pueden llegar a fin de mes a pesar de trabajar largas jornadas. El reclamo salarial se considera justo ante la disparidad entre los ingresos y los costos de vida en la Patagonia.