La reconstrucción de edificios con estructuras antisísmicas en Venezuela es prácticamente imposible debido al costo y al tiempo que requiere una política sostenida durante décadas. La realidad de las ciudades latinoamericanas, incluyendo Venezuela, es que muchas construcciones se realizan fuera de regla o violando normativas, convirtiéndolas en "bombas de tiempo".
Se duda que Haití, un país hiper pobre, haya reconstruido con infraestructura antisísmica. El futuro de Venezuela dependerá de su evolución política y de las ayudas económicas que reciba para la reconstrucción, considerando su crisis económica preexistente y su enorme deuda externa.