La magnitud de los terremotos en Venezuela es incalculable, con edificaciones enteras colapsadas y miles de personas atrapadas. La tragedia se agrava por la precaria infraestructura del país y la falta de recursos para hacer frente a la catástrofe.
La historia de Venezuela registra eventos naturales devastadores, como el deslave de 1999 en La Guaira. Sin embargo, la actual crisis humanitaria y económica dificulta enormemente las labores de rescate y reconstrucción, dejando al pueblo venezolano en una situación de extrema vulnerabilidad.