El cambio climático global es la causa principal de la creciente frecuencia e intensidad de las olas de calor, que ya no se limitan a julio sino que se extienden a otros meses. La falta de adaptación de las ciudades, con predominio de asfalto y edificios poco aislados, agrava el problema.
Las afueras de París, con más espacios verdes, registran temperaturas más bajas que el centro. Los expertos insisten en la urgencia de adaptar la infraestructura urbana y las políticas para enfrentar esta nueva realidad climática.