Una de las panelistas califica al Mundial como "un mundial de mierda", argumentando que el país anfitrión no tiene cultura de fútbol y que el evento se desarrolla en un contexto geopolítico desfavorable.
Se critica la posible influencia de factores políticos, como la ausencia de un "gobierno peronista", en la percepción negativa del mundial.
Además, se mencionan figuras internacionales como Trump y Netanyahu en el contexto de alianzas geopolíticas, y se cuestiona la entrega de premios por parte de Infantino.