Luciana continúa su reflexión sobre la pérdida de autoestima y cómo se ha "dejado estar", llegando a un punto de "cuarto de luz" y queriendo recuperar su brillo.
Describe cómo una pareja la engañó, lo que la llevó a sentirse insuficiente y a un estado de "depresión" que la hizo descuidar su apariencia física hasta el punto de que el espejo donde se reflejaba se llenó de polvo. Reconoce que se dejó de prestar atención y de sacarse fotos, especialmente de la cintura para abajo.