Se recalca que el poder sobre el corazón humano reside únicamente en el Espíritu Santo. Para que los cielos se abran, es indispensable la oración, ya que el Espíritu es el fruto de la misma. La clave para un ministerio exitoso y para impactar vidas y la sociedad reside en estar llenos del poder del Espíritu Santo.
Se enfatiza la importancia de la comunión íntima con Dios y el Espíritu Santo, manteniendo los oídos espirituales atentos a lo que Él dice. Sin esta profunda conexión, la efectividad se ve comprometida. La oración constante y la relación creciente con el Espíritu Santo son presentadas como la clave para una vida y un ministerio bendecidos.