Se invita a los televidentes a preparar un vaso con agua para una próxima consagración, colocando cerca de la pantalla fotos familiares, prendas de vestir, llaves y documentos que deseen consagrar a Dios.
Se explica que Dios está listo para responder oraciones y cumplir promesas a través de la fe. Se enfatiza que Dios no pide que seamos buenos o que hagamos tratos, sino que creamos en su palabra para enderezar nuestras vidas.