La falta de comunicación es uno de los principales problemas tras el terremoto en Venezuela, dejando a las personas incomunicadas y en incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Además de la pérdida de hogares, la gente se enfrenta a la dificultad de contactar a familiares y amigos.
La situación se agrava al considerar la pérdida de recuerdos, documentos y archivos personales, elementos intangibles pero de gran valor sentimental e histórico para las personas afectadas. La incertidumbre sobre la suerte de los allegados añade una capa más de angustia a la tragedia.