Se analiza la renuncia de Esteban Bullrich del PRO y su posible intento de representar una demanda ciudadana frente a la persistencia de Adorni en el cargo.
Se considera que el oficialismo tiene una oportunidad para tomar decisiones ante esta demanda, y la oposición podría aprovechar la circunstancia.
Se reitera la incomprensibilidad de la permanencia de Adorni, sugiriendo que podría haber una estrategia del presidente para no ser percibido como desestabilizado.