La comunicación desde Venezuela es extremadamente difícil debido a las conexiones caídas, falta de internet y temor a quedarse sin batería en los dispositivos. Esto limita la capacidad de los ciudadanos para contactar a los medios de comunicación y, lo que es más importante, a sus seres queridos.
La prioridad para muchos es utilizar los escasos recursos de comunicación para intentar obtener información sobre sus familiares desaparecidos, lo que dificulta la labor periodística pero subraya la desesperación de la población.