Durante una expedición en la Antártida, específicamente en la Isla de la Decepción, los investigadores realizaron un lance nocturno que resultó muy positivo, permitiendo capturar especímenes de peces juveniles que antes no se tenían registrados. Se identificaron dos nuevas especies, lo que generó gran satisfacción entre el equipo.
Este hallazgo superó las expectativas, ya que se sobrepasó el número de 30 especies a secuenciar y los 1700 ejemplares colectados, marcando un resultado muy exitoso para la campaña.