Se denuncia el desmantelamiento de la histórica biblioteca de la Casa Rosada por orden de Karina Milei para instalar cámaras de seguridad.
Esta acción es criticada como un símbolo de la falta de aprecio por el material histórico y documental, y se enmarca en un contexto de restricciones a la prensa en la Casa Rosada.
Se cuestiona la prioridad de instalar vigilancia sobre la preservación del patrimonio cultural e histórico de la sede gubernamental.