Se debatió el valor económico del viaje del presidente Milei a España para inaugurar cursos de verano en una universidad privada. Se argumentó que esta actividad, a pesar de ser presentada como una simple inauguración, tiene un "recontra valor económico" significativo, tanto para la universidad como potencialmente para el propio presidente, quien habría cobrado por opiniones en el pasado. Se señaló que el viaje, con toda la comitiva, representa un costo altísimo para el Estado.
Se cuestionó la lógica de que el presidente viaje para realizar este tipo de actividades, sugiriendo que podría ser una forma de hacer publicidad o recibir una medalla, lo cual tendría un valor económico. Se hizo hincapié en que, si bien el presidente no puede cobrar por sus opiniones, la monetización de la presidencia a través de estas acciones es una preocupación. La discusión se centró en la contradicción de un presidente que habla de austeridad mientras incurre en gastos de este tipo.