Se critica duramente al jefe de gabinete por confesar públicamente su evasión fiscal sin consecuencias aparentes.
Se cuestiona la figura del presidente y se afirma que una "presidenta adjunta" tiene más poder que él, dominándolo psicológicamente.
Se califica a Caputo como soberbio y se señala que, como conocedor del mercado, sabe que sus acciones son incorrectas, siendo el único funcionario del gobierno consciente de ello.