Cristian Verón describe la magnitud de la destrucción en Caracas, mostrando edificios colapsados como uno de 14 pisos que se vino abajo, donde ya se utiliza maquinaria pesada para el rescate.
Se menciona que el área de Altamira es históricamente sensible a los terremotos, habiendo sufrido gravemente en 1967. Actualmente, se trabaja con plantas eléctricas debido a la falta de suministro de luz.
Se informa que, aunque se pide silencio para facilitar las labores de rescate manual, ya se está recurriendo a maquinaria pesada en los edificios de mayor envergadura, operando incluso sin luz.